Ya está disponible "Caleidoscopio", mi libro de microrelatos-poemas que revisita mi antiguo "El bombardeo cósmico", con algunas mejoras y añadiduras que dejan la obra mucho mejor, al menos desde mi punto de vista. Espero que os guste.
Podéis descargarlo en formato pdf. o comprarlo en formato físico pinchando aquí.
Etiquetas: Literatura, Micro-relatos, Poemas, Sobre mí
¿Se acuerdan de cuando no había muerto nadie todavía? (Periódico GENTE de Albacete - 8/3/2010)
Publicado por Ángel Codón Ramos en 17:14Hoy, irremediablemente, voy a hablar de ese señor calvo y dorado. Cuando estén leyendo estas líneas la ceremonia de entrega de los Premios Oscar ya habrá tenido lugar. Sí, con lo del señor calvo dorado me refería al tío Oscar. Reconozco que podría haber sido uno de esos Budas gordos, o incluso Telly Savalas pintado como la chica Bond muerta de “Goldfinger”, pero en este caso era el tipo de la espada.
Soy un friki de los Oscar. Siempre lo he sido. Imagínense a Paul Newman en “La leyenda del indomable”. Pues bien, así soy yo con los Oscar, tremendamente terco y constante. Y eso que soy uno de esos enemigos de las entregas de premios, de los vestidos de noche, de las alfombras rojas y del glamour snob. Aun así sigue siendo un friki de los Oscar. Desde que tengo conciencia, o mejor dicho: desde que me acuerdo, porque conciencia nunca he tenido mucha, y ya no digamos raciocinio. Por eso mi dualidad, mi trastorno bipolar queda claro en situaciones como esta.
Podría decir que solo veo los Oscar para quejarme luego, y aunque es una razón importante, lo cierto es que también lo hago para divertirme. Hay algo magnético en esa maldita ceremonia, y mucho más para los que mamamos el veneno del cine hace tiempo y nos creemos el niño de “Cinema Paradiso”. Allí están casi todos los interesados (que por otra parte pueden estar interesados en cualquier cosa), nerviosotes, con sonrisa de “aquí estoy, pero no te vayas a creer que me importa mucho”, o con gesto de “he venido porque esta noche no tenía plan”. Incluso mola cuando alguien no asiste, especialmente Woody Allen.
Sueño (con morbo) que algún año, uno de los nominados (especialmente en el caso de los actores) tras escuchar el nombre de otro como ganador, empiece a hacer aspavientos y a cagarse en Dios en silencio. Y claro, que lo veamos unos segundos desde su pequeño recuadro de concurso. O que alguien lo ganara y soltara alguna grosería graciosa e inteligente. O que alguien lo rechazara in situ. Eso sí, si nada de esto ocurre, también me voy satisfecho, y con mucho sueño.
No es cuestión de calidad, ni de cinefilia. Es un espectáculo más, pero con una, y no sabría decir si falsa o real, fina capa de transcendencia. De alguna manera estamos viendo como se escribe la historia en directo, y como en “la vida real”, muchas veces la escribe el que no debe.
Me divierte, y también me enternece. Como el momento de recordar a los que nos dejaron durante el año (aunque incomprensiblemente todos los años se olviden de alguno, como en el caso de Yvonne de Carlo hace un par de años, por poner un ejemplo). Es el momento de descubrir, con sorpresa, que ha estirado la pata alguno que no te esperabas. Esto también sucedió este año en los Goya, con alguna que otra sorpresita por mi parte.
Pero hay algo que odio, el desprecio que se hace a los premios técnicos, que se entregan aparte, (y siempre me imagino que los dan en un sórdido callejón sacándolos del maletero de un coche, y entregados por un extra de Los Soprano), y la eliminación del premio honorífico. Este año en los Goya, por ejemplo, se premió a Antonio Mercero. Su hijo dejó una de las más grandes frases de amor a la vida y al cine que he escuchado en los últimos tiempos: -“Lo bueno de tener Alzheimer, si es que puede tener algo bueno, es que siempre puedes ver Cantando bajo la lluvia por primera vez”. ¡Hay, las primeras veces! Cuando todo es nuevo y desconocido. Cuando los errores están justificados y sorprenderse no es extraño. Hay una gran diferencia entre las primeras veces y las últimas. Los finales, incluso los tramposos finales abiertos, tienen algo de definitivo, de oscuro, como los ángeles de los cementerios, por muy bonitos que estos sean. Pero son cosas de la vida, y del cine. El tiempo avanza, y las viejas fotos empiezan a poblarse de fantasmas con bigote y gafas ahumadas. ¿Se acuerdan de cuando no había muerto nadie todavía? Entonces las fotos estaban llenas, no cabía nadie más. ¿Cuándo se empezó a morir la gente? Yo no tengo el recuerdo claro, pero seguro que coincidió con la muerte de algún actor. Un día, por morirse, hasta se murió Paul Newman, que llevaba vivo toda la vida…
Soy un friki de los Oscar. Siempre lo he sido. Imagínense a Paul Newman en “La leyenda del indomable”. Pues bien, así soy yo con los Oscar, tremendamente terco y constante. Y eso que soy uno de esos enemigos de las entregas de premios, de los vestidos de noche, de las alfombras rojas y del glamour snob. Aun así sigue siendo un friki de los Oscar. Desde que tengo conciencia, o mejor dicho: desde que me acuerdo, porque conciencia nunca he tenido mucha, y ya no digamos raciocinio. Por eso mi dualidad, mi trastorno bipolar queda claro en situaciones como esta.
Podría decir que solo veo los Oscar para quejarme luego, y aunque es una razón importante, lo cierto es que también lo hago para divertirme. Hay algo magnético en esa maldita ceremonia, y mucho más para los que mamamos el veneno del cine hace tiempo y nos creemos el niño de “Cinema Paradiso”. Allí están casi todos los interesados (que por otra parte pueden estar interesados en cualquier cosa), nerviosotes, con sonrisa de “aquí estoy, pero no te vayas a creer que me importa mucho”, o con gesto de “he venido porque esta noche no tenía plan”. Incluso mola cuando alguien no asiste, especialmente Woody Allen.
Sueño (con morbo) que algún año, uno de los nominados (especialmente en el caso de los actores) tras escuchar el nombre de otro como ganador, empiece a hacer aspavientos y a cagarse en Dios en silencio. Y claro, que lo veamos unos segundos desde su pequeño recuadro de concurso. O que alguien lo ganara y soltara alguna grosería graciosa e inteligente. O que alguien lo rechazara in situ. Eso sí, si nada de esto ocurre, también me voy satisfecho, y con mucho sueño.
No es cuestión de calidad, ni de cinefilia. Es un espectáculo más, pero con una, y no sabría decir si falsa o real, fina capa de transcendencia. De alguna manera estamos viendo como se escribe la historia en directo, y como en “la vida real”, muchas veces la escribe el que no debe.
Me divierte, y también me enternece. Como el momento de recordar a los que nos dejaron durante el año (aunque incomprensiblemente todos los años se olviden de alguno, como en el caso de Yvonne de Carlo hace un par de años, por poner un ejemplo). Es el momento de descubrir, con sorpresa, que ha estirado la pata alguno que no te esperabas. Esto también sucedió este año en los Goya, con alguna que otra sorpresita por mi parte.
Pero hay algo que odio, el desprecio que se hace a los premios técnicos, que se entregan aparte, (y siempre me imagino que los dan en un sórdido callejón sacándolos del maletero de un coche, y entregados por un extra de Los Soprano), y la eliminación del premio honorífico. Este año en los Goya, por ejemplo, se premió a Antonio Mercero. Su hijo dejó una de las más grandes frases de amor a la vida y al cine que he escuchado en los últimos tiempos: -“Lo bueno de tener Alzheimer, si es que puede tener algo bueno, es que siempre puedes ver Cantando bajo la lluvia por primera vez”. ¡Hay, las primeras veces! Cuando todo es nuevo y desconocido. Cuando los errores están justificados y sorprenderse no es extraño. Hay una gran diferencia entre las primeras veces y las últimas. Los finales, incluso los tramposos finales abiertos, tienen algo de definitivo, de oscuro, como los ángeles de los cementerios, por muy bonitos que estos sean. Pero son cosas de la vida, y del cine. El tiempo avanza, y las viejas fotos empiezan a poblarse de fantasmas con bigote y gafas ahumadas. ¿Se acuerdan de cuando no había muerto nadie todavía? Entonces las fotos estaban llenas, no cabía nadie más. ¿Cuándo se empezó a morir la gente? Yo no tengo el recuerdo claro, pero seguro que coincidió con la muerte de algún actor. Un día, por morirse, hasta se murió Paul Newman, que llevaba vivo toda la vida…
Etiquetas: Actualidad, Artículos, Cine, El cinéfago, GENTE de Albacete, Literatura, Sobre mí
Mi pequeña risa de villano. (Periódico GENTE de Albacete - 22/2/2010)
Publicado por Ángel Codón Ramos en 01:44He de reconocerlo, alguna vez he soltado una carcajada de malvado cinematográfico, de científico loco o de Némesis de James Bond. Es esa sensación de plenitud que aparece con el mal que le sucede a otro. No es bonito, pero me pasa. Muy pocas veces, eso sí, pero no por falta de ganas, sino de suerte. Últimamente he tenido bastantes oportunidades de mostrar una tenebrosa reacción de película. Me avergüenza un poco decirlo, pero he disfrutado como un loco viendo a los gurús de Wall Street y del milagro del mercado libre global y de la privatización sudando como cerdos, con más miedo que Fredo en El Padrino 2, intentado saltar del barco a codazos y empujones, viendo como el mundo que habían creado con el trabajo de otros se venía abajo y, por primera vez, amenazaba con llevárselos a ellos también. Sí, es cierto, nosotros también lo sufriremos, incluso más que ellos, pero no he dicho que esta sensación fuera racional ni inteligente, sino una relación nada más.
Los que mandan en eso del mundo dicen que es en lo que creen. Lo repetiré otra vez: creen en esto, en el mercado libre, en la miseria de muchos para la opulencia de unos pocos, poquísimos. Es la cultura del miedo, de la amenaza, de la fe en el dinero, en la creación de dinero. Una engañosa sensación de progreso. Manipulan, roban, usurpan y generan desinformación. Dicen que el dióxido carbono no es contaminación, sino vida, dicen que el calor que se generará con el calentamiento global (lo que de por sí da una idea de la formación científica que tienen, ya que el calentamiento global no quiere decir que vaya a hacer más calor) será bueno para la humanidad porque descenderá el número de resfriados (y esto lo dicen en serio, pregunten sino en Exxon Mobil)… Todo es tan bizarro que si Javier Krahe compusiera una canción sobre ello, no lo creeríamos. Ojalá les obligaran a firmar un contrato que les hiciera responsables de las cosas que causen unos años después. Ojalá alguien asumiera su responsabilidad en esta crisis global, pero en lugar de depurar responsabilidades lo que haces es darles dinero, más dinero, para que se repartan primas millonarias. Cuando hacen una cumbre contra el hambre y 300 tipos trajeados se juntan a comer un cubierto de 500 euros solo para llegar a la conclusión de que tienen que hacer otra comida en la que se cerrará la fecha de una cena en la que se negociará la fecha de una comida en la que empezarán a hablar del problema, solo para decir que no pueden hacer nada y que ya se juntarán en unos 20 o 30 años… Ojalá alguien fuera allí y les pusiera las cosas claras. Ojalá no se rieran de todo aquel que se preocupa por algo importante, y que al final siempre resulta cierto. Pero no, los malos siempre tienen el poder, porque tienen el dinero. Un dinero falso, más falso que el del Monopoly. Un dinero virtual, papel mojado que deja a la gente sin trabajo. Una riqueza que solo está en las cabezas de aquellos que se agarran con uñas y dientes a ella. Es el anillo único que Frodo carga en El señor de los anillos, es la manzana más roja y brillante que cuelga del Árbol de la ciencia.
Los peces gordos trajeados brindan con Bollinger mientras imaginan un montón de billetes de 1000 euros vestidos con lencería provocativa. La Unión Europea se hace cargo de todo y ya ha lanzado una nueva campaña, una nueva iniciativa: “Ningún Ladrón Sin Traje”. La NLST sí que está funcionando.
Ahora, por ejemplo, los cementerios nucleares son sinónimo de progreso. Y el que no quiera verlo es que es un idiota. Algo tan hermoso como un cementerio nuclear. ¿Cómo podría haber alguien que no lo desea cerca? ¡Estúpidos! Sin embargo, ¿cuántos cementerios nucleares están cerca de las casas de millones de euros de los peces gordos? ¿Cuántos están cerca de las casas de los políticos? Es el engaño. Por eso un montón de pobres alcaldes de pueblo se ven obligados a tragar con el timo de la estampita, mientras un alto cargo de esa empresa que el señor Burns y el conde Drácula tienen a medias le da palmaditas en la espalda y le dice que le querrá siempre, que siempre le amará, y que nunca se acostará con otras… otra vez.
Esto reventará. Nadie será el responsable (así ha sido siempre), y si aun es posible, seremos nosotros los que pagaremos las consecuencias. Pero aun así, aunque todos caigamos, solo le pido a Dios, si es que existe y tiene a bien hacerme caso, un minuto para mirar a todos esos tipejos a los ojos y soltar una profunda, acusatoria, triunfal y vengativa risa de villano… Y si lo hago acariciando un gato de Angora y sentado en una silla giratoria mejor que mejor…
Los que mandan en eso del mundo dicen que es en lo que creen. Lo repetiré otra vez: creen en esto, en el mercado libre, en la miseria de muchos para la opulencia de unos pocos, poquísimos. Es la cultura del miedo, de la amenaza, de la fe en el dinero, en la creación de dinero. Una engañosa sensación de progreso. Manipulan, roban, usurpan y generan desinformación. Dicen que el dióxido carbono no es contaminación, sino vida, dicen que el calor que se generará con el calentamiento global (lo que de por sí da una idea de la formación científica que tienen, ya que el calentamiento global no quiere decir que vaya a hacer más calor) será bueno para la humanidad porque descenderá el número de resfriados (y esto lo dicen en serio, pregunten sino en Exxon Mobil)… Todo es tan bizarro que si Javier Krahe compusiera una canción sobre ello, no lo creeríamos. Ojalá les obligaran a firmar un contrato que les hiciera responsables de las cosas que causen unos años después. Ojalá alguien asumiera su responsabilidad en esta crisis global, pero en lugar de depurar responsabilidades lo que haces es darles dinero, más dinero, para que se repartan primas millonarias. Cuando hacen una cumbre contra el hambre y 300 tipos trajeados se juntan a comer un cubierto de 500 euros solo para llegar a la conclusión de que tienen que hacer otra comida en la que se cerrará la fecha de una cena en la que se negociará la fecha de una comida en la que empezarán a hablar del problema, solo para decir que no pueden hacer nada y que ya se juntarán en unos 20 o 30 años… Ojalá alguien fuera allí y les pusiera las cosas claras. Ojalá no se rieran de todo aquel que se preocupa por algo importante, y que al final siempre resulta cierto. Pero no, los malos siempre tienen el poder, porque tienen el dinero. Un dinero falso, más falso que el del Monopoly. Un dinero virtual, papel mojado que deja a la gente sin trabajo. Una riqueza que solo está en las cabezas de aquellos que se agarran con uñas y dientes a ella. Es el anillo único que Frodo carga en El señor de los anillos, es la manzana más roja y brillante que cuelga del Árbol de la ciencia.
Los peces gordos trajeados brindan con Bollinger mientras imaginan un montón de billetes de 1000 euros vestidos con lencería provocativa. La Unión Europea se hace cargo de todo y ya ha lanzado una nueva campaña, una nueva iniciativa: “Ningún Ladrón Sin Traje”. La NLST sí que está funcionando.
Ahora, por ejemplo, los cementerios nucleares son sinónimo de progreso. Y el que no quiera verlo es que es un idiota. Algo tan hermoso como un cementerio nuclear. ¿Cómo podría haber alguien que no lo desea cerca? ¡Estúpidos! Sin embargo, ¿cuántos cementerios nucleares están cerca de las casas de millones de euros de los peces gordos? ¿Cuántos están cerca de las casas de los políticos? Es el engaño. Por eso un montón de pobres alcaldes de pueblo se ven obligados a tragar con el timo de la estampita, mientras un alto cargo de esa empresa que el señor Burns y el conde Drácula tienen a medias le da palmaditas en la espalda y le dice que le querrá siempre, que siempre le amará, y que nunca se acostará con otras… otra vez.
Esto reventará. Nadie será el responsable (así ha sido siempre), y si aun es posible, seremos nosotros los que pagaremos las consecuencias. Pero aun así, aunque todos caigamos, solo le pido a Dios, si es que existe y tiene a bien hacerme caso, un minuto para mirar a todos esos tipejos a los ojos y soltar una profunda, acusatoria, triunfal y vengativa risa de villano… Y si lo hago acariciando un gato de Angora y sentado en una silla giratoria mejor que mejor…
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El síndrome del productor con dignidad evanescente. (Periódico GENTE de Albacete - 15/2/2010)
Publicado por Ángel Codón Ramos en 14:27Tema peliagudo, sin duda. Muchos han sido los productores de televisión que se han vendido al peligroso mundo de la audiencia fácil y vacía. Bien podía llamarse también el “síndrome de Los Hombres de Paco”. Esta serie cómica, bizarra y policiaca, comenzó de una manera brillante, original, diferente. Teníamos una de las mejores series de los últimos años en pantalla. Pero pasó el tiempo, y los productores decidieron convertir la canallada más graciosa de la tele en un culebrón hediondo y ridículo para lectores de Súper Pop y amantes de los abdominales adolescentes. El problema fue que la serie no solo tuvo audiencia, sino que la aumentó hasta cotas insospechables. Eso sí, una audiencia fácil. ¡Qué lástima que en España en lugar de tener un canal como la HBO tengamos uno como Antena 3! Aquí no hay valor, ni valentía, ni nada. Los hombres de Paco pasó de ser una serie de culto, una diversión genial, a ser una mierda faraónica, infumable, cutre y mil veces repetida, llena de caras largas y falsos momentos de tensión sexual no resuelta salpicada por cámaras lentas que provocarían una eyaculación en los pantalones de Michael Bay.
Ahora le ha tocado a El Internado, la otra gran serie española del momento. Empezó muy bien, diferente, entretenida, misteriosa… Venía precedida por el ambiente de Perdidos. Tenía adolescentes con faldas de internado, nazis malvados, científicos locos, en fin, todo lo que se puede pedir. Los guiones empezaron bien, con algunas trapillas, pero bien. Por fin teníamos una ficción de este tipo que enganchaba. Pero llegaron las audiencias y decidieron cagarse en los guiones. Una serie que debería haber terminado esta temporada, todavía no tiene un claro horizonte de finalización. El argumento se extiende para mantener con vida a la gallina de los huevos de oro, y claro, el guión se resiente. Laguna Negra se llama el internado, pero para lagunas las de los últimos guiones. Y cuidado, que yo veo esta serie. Quiero ver cómo acaba. Pero las trampas alcanzan unos niveles vergonzosos. A los guionistas se lo han puesto difícil: “tenéis que aguantar otras dos o tres temporadas más, chicos, así que hacednos felices y dejad la ética profesional en la puerta”. La serie sigue siendo entretenida, pero el producto, que era de una factura muy interesante, se ha convertido de nuevo en… UN CULEBRÓN en el que pasan cosas raras de vez en cuando y hay malos y buenos… Pero lo peor no es esto, sino que si por alguna razón la serie empezara a funcionar mal, estos tipejos la cortarían sin más, sin resolver el misterio (o los dos mil y pico que ya han presentado sin cerrar ni un diez por ciento todavía). Nos quedaríamos con un palmo de narices y un montón de dudas en la mochila. Así son las cosas, la pela es la pela, y esta manda. Solo hace falta ver el branding que hacen en la serie. Esto es la publicidad sutil incluida en los capítulos. Bueno, lo de sutil es por decir algo, porque últimamente se están pasando tres pueblos y Cuenca de regalo. Con cada anuncio (y con cada escena escrita explícitamente para lucir el producto X) la serie pierde otros 5 puntos de credibilidad.
Obviamente no estoy hablando de nada nuevo, ni siquiera conseguiré nada tratando el tema. Esto es un negocio. Hay que vender tonos de móvil y productos de los patrocinadores. Después de todo eso, si quedan tiempo y ganas, podemos trabajar un poco el argumento. Los guionistas no tienen culpa (bueno, mucha culpa), tienen que comer. Y los productores, bueno, los productores son eso, productores, y llevan traje, y corbata, y un par de charlas motivacionales al año, y un par de cuadros (también motivacionales) en la pared del despacho que abogan por el trabajo en equipo. Así es el juego. El que quiera calidad e integridad que busque en la BBC o en la HBO. Allí también hay productores, pero también hay un mínimo de vergüenza.
Ahora le ha tocado a El Internado, la otra gran serie española del momento. Empezó muy bien, diferente, entretenida, misteriosa… Venía precedida por el ambiente de Perdidos. Tenía adolescentes con faldas de internado, nazis malvados, científicos locos, en fin, todo lo que se puede pedir. Los guiones empezaron bien, con algunas trapillas, pero bien. Por fin teníamos una ficción de este tipo que enganchaba. Pero llegaron las audiencias y decidieron cagarse en los guiones. Una serie que debería haber terminado esta temporada, todavía no tiene un claro horizonte de finalización. El argumento se extiende para mantener con vida a la gallina de los huevos de oro, y claro, el guión se resiente. Laguna Negra se llama el internado, pero para lagunas las de los últimos guiones. Y cuidado, que yo veo esta serie. Quiero ver cómo acaba. Pero las trampas alcanzan unos niveles vergonzosos. A los guionistas se lo han puesto difícil: “tenéis que aguantar otras dos o tres temporadas más, chicos, así que hacednos felices y dejad la ética profesional en la puerta”. La serie sigue siendo entretenida, pero el producto, que era de una factura muy interesante, se ha convertido de nuevo en… UN CULEBRÓN en el que pasan cosas raras de vez en cuando y hay malos y buenos… Pero lo peor no es esto, sino que si por alguna razón la serie empezara a funcionar mal, estos tipejos la cortarían sin más, sin resolver el misterio (o los dos mil y pico que ya han presentado sin cerrar ni un diez por ciento todavía). Nos quedaríamos con un palmo de narices y un montón de dudas en la mochila. Así son las cosas, la pela es la pela, y esta manda. Solo hace falta ver el branding que hacen en la serie. Esto es la publicidad sutil incluida en los capítulos. Bueno, lo de sutil es por decir algo, porque últimamente se están pasando tres pueblos y Cuenca de regalo. Con cada anuncio (y con cada escena escrita explícitamente para lucir el producto X) la serie pierde otros 5 puntos de credibilidad.
Obviamente no estoy hablando de nada nuevo, ni siquiera conseguiré nada tratando el tema. Esto es un negocio. Hay que vender tonos de móvil y productos de los patrocinadores. Después de todo eso, si quedan tiempo y ganas, podemos trabajar un poco el argumento. Los guionistas no tienen culpa (bueno, mucha culpa), tienen que comer. Y los productores, bueno, los productores son eso, productores, y llevan traje, y corbata, y un par de charlas motivacionales al año, y un par de cuadros (también motivacionales) en la pared del despacho que abogan por el trabajo en equipo. Así es el juego. El que quiera calidad e integridad que busque en la BBC o en la HBO. Allí también hay productores, pero también hay un mínimo de vergüenza.
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Y por fin los reencontramos. (Periódico GENTE de Albacete - 8/2/2010)
Publicado por Ángel Codón Ramos en 18:11Ya están aquí los “perdidos”. Jack, Kate, Sawyer, John, Jacob… Vamos, toda la peña de la isla más molona desde la Ibiza de los 80. Claro que, estos no van vestidos con lino blanco. La serie… ¿Qué digo serie? El evento ha vuelto a nosotros. Han sido siete largos meses de síndrome de abstinencia. Esos malditos productores saben bien cómo tenernos cogidos por las gónadas. Pero han vuelto, esta vez de verdad, y con un capítulo doble. En España emitirán los capítulos con un desfase de dos días en relación a la emisión norteamericana. Todo un logro, pero yo no puedo aguantar, así que lo veo el día de estreno vía Internet. Así mejoro mi inglés.
Toda la gente se quedó con el culo torcido al final de la quinta temporada. Y supongo que esos traseros se habrán torcido más si cabe tras los dos primeros capítulos de esta temporada final. ¡Ahora tendré que esperar otra semana más hasta el próximo! ¡Y luego otra! ¡Y después otra más! Y eso sin contar las semanas que no haya capítulo porque en EEUU es fiesta, o porque hay un evento deportivo, o por cualquier otra cosa que consiga dejarnos con los dientes largos.
Y luego, un día, se terminará. Se acabará, para siempre. Todo lo que tiene un principio, tiene un final. Y nos quedaremos así, con cara de tontos, sin saber qué canal sintonizar, qué ver la semana siguiente a esa hora… Y eso será si la serie acaba bien y cumple las enormes expectativas creadas. Porque si acaba mal… No quiero ni pensar en lo que puede pasar si la cosa termina mal. Mucha gente tiene ya la mosca detrás de la oreja, más como advertencia que como una sensación real.
Pues eso, que cuando todos estos tipos, que ya llevan un buen tiempo con nosotros, se vayan, cuando dejen de estar perdidos, seremos nosotros los que los reemplazaremos. Estaremos solos, en nuestras islas particulares. Antes nos dejaron otros: los chicos de Friends, el doctor Fraiser, la gente de Cheers, el mejor bar de Boston, los mafiosos de Los Soprano, J.D. cuando se fue de Scrubs… Ya ha pasado antes y volverá a pasar en el futuro. Esto acaba de empezar, pero puedo ver la luz al final del túnel, y no me gusta. Amo el túnel, su oscuridad. Como en el fundido a negro de Los Soprano, ojalá todo quedara congelado, suspendido en el tiempo y el espacio, y todo lo que un día empezara y terminara volviera e comenzar de nuevo. Cierro los ojos, estoy dormido, pero todo parece muy real. El avión se estrella en la isla. Todo ha comenzado de nuevo, porque Tony Soprano nunca entró en el restaurante y Chandler nunca dejó de vivir con Joey…
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¿Es el FBI? Que se ponga... (Periódico GENTE de Albacete - 25-1-2010)
Publicado por Ángel Codón Ramos en 15:54¡Atención agentes de información! Tenemos un nuevo enemigo público. El más buscado, el criminal sobre el que los EEUU posan sus garras de libertad, no es otro que Llamazares. Gaspar Llamazares. Sí, el de IU. Sí coño, Izquierda Unida. ¡Joder! ¡El de la barba! No, ese era Anguita. El nuevo… ¡Ese! ¡Muy bien!
¡Qué profesionales los gachós del FBI! Los jefazos en esto del espionaje han dibujado con el PhotoShop un Bin Laden occidentalizado sobre la cara del bueno de Gaspar. Así, por todo el morro. Si esto formara parte del argumento de Torrente 4 o de una historia de Mortadelo y Filemón nadie le daría ninguna credibilidad. Pero lo jodido es que ha ocurrido de verdad. ¡Y dos veces! Yo creo que fue una apuesta entre becarios del FBI lanzada después de un día de borrachera. Anacleto, por si acaso, ya está sobre la pista.
Nos reímos por no llorar, pero es para cabrearse a base de bien. Llamazares debería viajar a los EEUU pronto, aunque fuera por causar el pánico entre los paranoicos aduaneros norteamericanos. ¡Qué cunda el pánico! ¡Y todos a enseñar la chorra en los escáneres! Yo conozco a más de uno que va a empezar a viajar en avión solo para enseñar el material. Ultimas noticias: Los pervertidos huyen de los jardines y parques, dejan sus sórdidas gabardinas en el armario y se lucen en los controles de los aeropuertos.
El “libro de estilo” del FBI y de la CIA define la raza española como occidental, europea y caucásica. Pero el artista con más huevos de ese lado del Atlántico ha decidido que un españolito, y para colmo famoso (bueno, célebre cuanto menos), puede servir para poner cara a todo aquel terrorista de Al-Qaeda que se les ocurra.
Si no fuera tan cómico, tan Berlanguiano, tan Ozoresco, sería para ir al tribunal de la Haya, o a Ginebra, o a dónde coño estén esos sitios que sirven para que los políticos se vayan de comida mientras dicen que hacen algo por todos nosotros, y pegar un buen golpe sobre la mesa. Pero es que tiene gracia. Es la seriedad de este gran país juez, jurado y verdugo, sobre todo verdugo. Me imagino a todos aquellos que han sido investigados por el FBI preparando sus alegatos. La razón: la incompetencia manifiesta.
Si Mulder y Scully todavía estuvieran en el equipo, investigarían este expediente X sin perder tiempo. El fumador debe estar detrás de todo, dirigiendo el tinglado. Estará mosca por la ley antitabaco. Mientras tanto, Gila, desde el cielo, se pregunta por qué no se le ocurrió este gag. ¿Es el FBI? Que se ponga…
¡Qué profesionales los gachós del FBI! Los jefazos en esto del espionaje han dibujado con el PhotoShop un Bin Laden occidentalizado sobre la cara del bueno de Gaspar. Así, por todo el morro. Si esto formara parte del argumento de Torrente 4 o de una historia de Mortadelo y Filemón nadie le daría ninguna credibilidad. Pero lo jodido es que ha ocurrido de verdad. ¡Y dos veces! Yo creo que fue una apuesta entre becarios del FBI lanzada después de un día de borrachera. Anacleto, por si acaso, ya está sobre la pista.
Nos reímos por no llorar, pero es para cabrearse a base de bien. Llamazares debería viajar a los EEUU pronto, aunque fuera por causar el pánico entre los paranoicos aduaneros norteamericanos. ¡Qué cunda el pánico! ¡Y todos a enseñar la chorra en los escáneres! Yo conozco a más de uno que va a empezar a viajar en avión solo para enseñar el material. Ultimas noticias: Los pervertidos huyen de los jardines y parques, dejan sus sórdidas gabardinas en el armario y se lucen en los controles de los aeropuertos.
El “libro de estilo” del FBI y de la CIA define la raza española como occidental, europea y caucásica. Pero el artista con más huevos de ese lado del Atlántico ha decidido que un españolito, y para colmo famoso (bueno, célebre cuanto menos), puede servir para poner cara a todo aquel terrorista de Al-Qaeda que se les ocurra.
Si no fuera tan cómico, tan Berlanguiano, tan Ozoresco, sería para ir al tribunal de la Haya, o a Ginebra, o a dónde coño estén esos sitios que sirven para que los políticos se vayan de comida mientras dicen que hacen algo por todos nosotros, y pegar un buen golpe sobre la mesa. Pero es que tiene gracia. Es la seriedad de este gran país juez, jurado y verdugo, sobre todo verdugo. Me imagino a todos aquellos que han sido investigados por el FBI preparando sus alegatos. La razón: la incompetencia manifiesta.
Si Mulder y Scully todavía estuvieran en el equipo, investigarían este expediente X sin perder tiempo. El fumador debe estar detrás de todo, dirigiendo el tinglado. Estará mosca por la ley antitabaco. Mientras tanto, Gila, desde el cielo, se pregunta por qué no se le ocurrió este gag. ¿Es el FBI? Que se ponga…
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Pues eso. Voy a empezar a recopilar los artículos que estoy escribiendo en el periódico semanal albaceteño GENTE en este blog, para que todos podáis leerlos sin tener que buscaros la vida. Los iré colgado uno a uno, pero no secuencialmente por fechas, sino según me de. Entre esta noche y mañana colgaré el primero.
NOTA: Os recuerdo que el primero que colgué, "¿Qué coño? ¡Llegó el otoño!", fue en noviembre. Podéis encontrarlo mediante la etiqueta "Artículos".
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